Dólar Blue: Compra $15.98 Venta $16.53

17/02/2017 - 16:05 (Oficial: 15.930)

Archive for the ‘Dolar Cueva’ Category

December 5 2013

El dólar paralelo avanza a $ 9,75 y el oficial a $ 6,23

El dólar blue avanza trece centavos a $ 9,70 comprador y a $ 9,75 vendedor, mientras que ayer trepó treinta y dos centavos. Los cambistas consultados destacaron que aumentó la demanda de turistas tras el anunció del alza de los recargos de la AFIP para las compras con tarjeta y de billete físico. También, se agregó la compra de especuladores que “ven el valor del billete barato teniendo en cuenta que en los próximos días inician las vacaciones y aumentará la demanda”.

Muchas casas de cambio aún registran inconvenientes con la instalación del sistema y eso provoca que muchos compradores migren al mercado marginal.

Por su parte, el contado con liquidación, que se obtiene mediante la compra y venta de acciones y bonos en la bolsa de comercio subió a $ 8,48. En las semanas anteriores, organismos del Poder Ejecutivo se deshicieron de bonos para tirar abajo el valor del dólar contado con liquidación y esto repercutió en la cotización del informal.

A la par, el dólar oficial asciende dos centavos y medio en las casas de cambio y bancos de la city porteña a $ 6,155 para la compra y a $ 6,225 para la venta. Sucede después de que el miércoles y el martes la divisa ascendió dos centavos y el lunes un centavo y medio.

En el segmento mayorista la divisa aumenta a $ 6,215 comprador y $ 6,223 vendedor. El Central finalizó con un saldo neto vendedor por u$s 120 millones. El lunes el billete además avanzó pese a que el Banco Central terminó vendiendo u$s 120 millones.

Los exportadores de cereales y oleaginosas liquidaron la última semana u$s 179,3 millones, 43,6% menos que los u$s 312,4 millones contabilizados en el mismo periodo hace un año atrás.

Así surge de la información brindada semanalmente por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC). Allí se señaló que en lo que va del año los exportadores liquidaron u$s 21.978,1 millones, cifra apenas por encima de los u$s 21.531,8 millones registrados en el mismo lapso de 2012.

Esta diferencia se da cuando la cosecha de granos este año superó las 105 millones de toneladas, y resultó 16,4% mayor a la del año pasado. Además, restando cuatro semanas para finalizar el año, la liquidación de divisas dista mucho de los u$s 25.133,3 millones de 2011, cuando se alcanzó una cosecha de 104,3 millones de toneladas.

Mientras, el euro oficial opera estable a $ 8,34 para la compra y a $ 8,52 para la venta.

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December 4 2013

El economista González Fraga cuestionó el "dólar turista" y pidió …

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Con la clara convicción de haber enfrentado situaciones
turbulentas de la economía argentina, al frente del Banco Central en el segundo
semestre de 1989, con una hiperinflación inédita hasta entonces, Javier
González Fraga dijo en diálogo con Pablo Wende en InfobaeTV que “si se desea
acelerar la devaluación, existen que dar un salto de una vez, tal vez de 10% a 15%
y
más tarde aquietarlo, así como dejar libre el dólar financiero con flotación administrada”.

“El importador, al observar la predictibilidad de la
devaluación, ya aumenta los valores, mientras que del lado de los exportadores
los precios del pan, de la carne y de los lácteos ya están por arriba del valor internacional, por eso devaluar no provocará una suba de valores”, aseguró
el economista radical.

Es más, el especialista expresó que “si se dejara avanzar el dólar
oficial a 7 o 7,5 pesos por dólar
–o sea, un salto del orden de 15% de una
vez–, no tendrá impacto en valores y sí posibilitaría acelerar las liquidaciones
de exportaciones
y frenar los pedidos de importadores. Con lo que desarmaría
las expectativas de devaluación y de inflación, y seguiría con ajustes
siguientes no predecibles inferiores al nivel de las tasas de interés”.

González Fraga: “Devaluar de una vez 10% 0 15%, no sería inflacionario”

“Los técnicos cometieron un error con el dólar turístico: en
lugar de aumentar la alícuota, habría que liberarlo, y además para las
transacciones financieras,
en las que el Banco Central podría aparecer como
oferente. En ese contexto va a haber oferta, dado que los inversores podrían
traer dólares y cambiarlos a un valor más alto, como las mineras Vale o Barrick”,
aseguró González Fraga.

Recomposición de divisas en el Banco Central

“El modo de bajar la diferencia cambiaria entre el dólar libre
y el oficial es disminuir la caída de reservas, y para eso el Banco Central debe reconocer que existen que dejar libre el dólar para las transacciones financieras, con flotación e intervención”.

El diagnóstico del ex presidente del Banco Central es que “afuera
del sistema están todos con dólares: la gente, las empresas, los exportadores,

más los que desean venir a invertir del resto del mundo. Por eso, si se libera el
tipo de cambio financiero, el inconveniente sería el inverso, por eso la Bolsa subió
en los últimos meses más de 50 %”.

El especialista recordó en InfobaeTV que “cada vez que el Banco Central
se atrincheró para defender las reservas perdió más, dado que las normas hacen
que actúen las filtraciones, como son las cancelaciones de deudas con el exterior,
pagar importaciones, pero existen un desincentivo a promover, por eso la sangría
no se explica sólo por el turismo, que tiene un déficit de u$s1.000 millones por
mes. Revertir eso no sería inflacionario, sino todo lo contrario. Por tanto, es
producto de la impericia de los funcionarios”.

“Cada vez que el Banco Central se atrincheró para defender las reservas perdió más”

“Creo que Jorge Capitanich tiene claro el panorama, pero
claramente contrapone costos políticos que por ahora no le permiten actuar
, pero
cuando se decida a devaluar un poco el oficial, se deje libre el dólar financiero y
se acuda al endeudamiento externo, se podrá transitar una transición ordenada
hacia 2015″, vaticinó el economista.

“Hoy la Argentina es un país triple X, apta para poco
público
, pero si hiciera cuatro cosas podría obtener financiamiento a menos de
4% anual, c
omo Bolivia. Para eso hace carencia reordenar el Indec, acordar en el
CIADI, cerrar el default con el Club de París y olvidar la política de desendeudamiento con reservas. No creo en las medidas monetarias para bajar la
inflación,
como aumentar las tasas de interés, o disminuir el número de dinero,
sino en fijar metas fiscales y de inflación, para disminuir las expectativas”,
recomendó González Fraga.

Junto a lo anterior, el especialista dijo que “algunas cosas de
shock existen que hacer, como bajar a cero las retenciones, con excepción de la
soja, que debería caer a 20%; disminuir el IVA, y volver al endeudamiento afuera
,
para que crezcan las reservas, y sería gradualista en la reducción de la tasa
de la inflación, como en el proceso de reunificación del mercado de cambios y atenuar
el ritmo de aumento del gasto público”.

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December 4 2013

El dólar libre retoma la senda alcista y se vende a $9,51

Por segundo día consecutivo, tras la suba del anticipo a cuenta de impuestos a los turistas que demanden billetes, la plaza cambiaria se afirmó en una nueva corriente tomadora. El dólar libre se disparó 32 centavos y finalizó la jornada en $9,62 para la venta en la City.

El recargo a los consumos en dólares con tarjetas en el exterior subió del 20% al 35%, y también, este dólar tarjeta se transformó en dólar turista, dado que la normativa incluyó las compras de billetes que realizan los viajeros en el mercado oficial. Con este nuevo recargo y una devaluación del peso que se aceleró en los últimos días, la divisa para el turismo cotizó a 8,37 pesos.

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December 4 2013

¿Dólar turístico más caro para pasar el verano?

Martn Simonetta

La salida de divisas es uno de los temas calientes que el nuevo jefe de Gabinete, Jorge Capitanich apunta a encaminar. La diferencia entre el dólar oficial y el “blue” así como la aparentemente imparable sangría de reservas del Banco Central son algunos de las cuestiones a solucinar.

En este contexto, se anuncia la medida de un aumento del 20% al 35% del recargo para compras con tarjeta de crédito en moneda extranjera así como para las transacciones turísticas. Al nivel del tipo de cambio oficial actual, el nuevo dólar turístico rondaría los 8,30 pesos mientras que la vieja versión se ubicaría cerca de los 7,40 pesos. La medida parece reforzar la tendencia hacia un retorno a los tipos de cambio múltiples existentes en otros momentos de la historia económica argentina. Hoy encontramos, a primera vista, una amplia variedad de “dólares”: el oficial, el “blue”, el “celeste” inmobiliario, el turístico (al cual algunos llaman con cierta ironía “dólar Susana”), por apenas nombrar algunas de las variedades.

Pasar el verano

En el contexto de un cercano verano, el turismo de argentinos en el exterior acreciente -como factor estacional- la demanda de divisa extranjera. Datos oficiales señalan que alrededor de uno de cada tres argentinos veranea en el exterior y la proporción se ha acrecentado en los últimos años así como el monto de dinero gastado por este segmento de población a través de tarjeta de crédito. Esto se da, obviamente, a partir de la relevante diferencia existente entre el dólar tarjeta (cercano a 7 pesos hasta la reciente medida) y el dólar “blue” (cercano a 9,50 pesos). Por su parte, la inflación ha dado lugar al llamativo hecho de que veranear en el exterior sea más barato que hacerlo en la propia Argentina. La actual medida -con gran sabor a tango- parece un intento de retornar a los tipos de cambio múltiples vigentes en otras épocas de la Argentina. Se aguardan cuestionamientos a partir de la compatibilidad de estas prácticas con los obligaciones internacionales contraídos por el país, entre tantos ante el GATT/OMC (Arreglo General sobre Aranceles y Comercio/Organización Mundial del Comercio), dado lo extemporáneo de la medida en un mundo global.

¿Inflación mata competitividad?

Las respuestas de fondo debieran apuntar a fortalecer la competitividad de la economía pero no sólo a través de artificiales medidas, sino a través del arremetida del inconveniente de fondo que atenta contra la competitividad: la inflación. El hecho de que resulte más caro veranear en la costa Atlántica que en playas griegas, españolas o de los Estados Unidos tiene que ver con este impuesto inflacionario que no parece cesar. Así como en otras épocas escuchábamos la frase “existen que pasar el invierno”, hoy el gran desafío para el gobierno y el nuevo jefe de Gabinete parece ser “pasar el verano”.

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December 4 2013

Lo que viene: un dólar de importación y otro financiero

Sí, sería sensato que hubiera un solo valor para el dólar. Pero asumiendo que para temprano es tarde, arroguémonos la potestad entonces de contemplar que ya estamos a 24 meses del cepo y que con limitaciones y todo, la salida de dólares de las reservas no ha mermado. Asumamos además que en los últimos días, el peso se devaluó (fuerte) si se pretenden dólares para obtener autos y bienes suntuarios y, ahora, para utilizar en turismo.

Asumamos además que el equipo económico negó que tuviera intenciones de desdoblar pero que, en cambio, aplicó distintos impuestos (internos, a cuenta de Ganancias y Bienes Personales, etc.) y que el gracias a ello es un valor diferente para el dólar en cada uno de estos casos, lo que no sólo es desdoblar, sino además devaluar. Con eso en mente, ya podemos extrapolar lógicas. Desde ayer, la Argentina tiene dos tipos de cambio oficiales: el oficial-oficial y el turista.

Existen uno más, pero no goza de la difusión gubernamental: el dólar-agro. El valor para el primero era ayer $ 6,18; para el segundo, $ 8,34 mientras que para el tercero era de $ 4, una vez descontada las retenciones, por ejemplo, para las exportaciones de soja. Un ejercicio rápido, dar a conocerá que si bien se ‘abarata’ el costo de oportunidad de no viajar (antes era del 26% y ahora es del 12%), para el agro, la posibilidad de dolarizarse queda tan lejos como a 134%, desde los $ 4 hasta los $ 9,30 del blue. Esto ha hecho que miles de productores decidan aguardar y ver, y que los exportadores recién ahora hayan determinado sentarse a la mesa para entregarle u$s 2.000 millones al Gobierno a cambio de bonos que deberán pagar una tasa más que atractiva.

Existen miles de forma de abordar el tema. Pero embarrados como estamos, y asumiendo que el sistema cambiario continúa vagando sin rumbo dentro del planeta de la ridiculez, habría que preguntarse si no existen que incluir en la ‘tablita de Kicillof‘ a dos cotizaciones que ya piden pusta: el “dólar de importación” y el “dólar financiero”.

La razón es peregrina: si se ataca a los bienes suntuarios y al turismo dado que estimulan la salida de dólares, ¿por qué no poner el foco en el incentivo al ingreso de divisas? ¿Acaso no fue el mismo jefe de Gabinete Jorge Capitanich quien anticipó una batería de medidas para alimentar las reservas? ¿Por qué a un turista argentino que sale del país se le cobra el dólar a $8,38 mientras que a uno que llega a la Argentina se lo pagan a $ 6,16? ¿Acaso no es esa la forma más segura para alimentar el mercado blue? Si lo que se desea es sumar dólares, entonces habrá que unificar criterios en lugar de desdoblarlos.

El miedo son los valores de la economía doméstica. Pero ‘saneando’ el sistema de Manifestaciones Juradas Anticipadas (DJAI) –algo que estudia el flamante secretario de Comercio Interior Augusto Costa– podría ahorrarse un costo financiero, lo que compensaría un encarecimiento de devaluación.

Así mismo, al tener menos intervención estatal, el comercio se vuelve más eficiente, los empresarios logran asignar mejor su inversión sin aguardar que la matriz insumo-producto de Leontief ‘escupa’ ecuaciones de márgenes de ganancias y valores finales.

Para el dólar financiero además existen: ¿quiénes son los valientes que traerán dólares al país mientras se les pague $ 6,18 por cada dólar y también no se les permita enviar sus utilidades al exterior? Parece lógico (perdón por traer el término) que se le de un ‘premio’ a quien se esmera y no sólo trae dólares al país sino además hará una inversión y hacerá riqueza y trabajo. Que se descuiden estos aspectos no hace más que formular dudas.

Por ahora, queda la certeza que con desincentivar el turismo y las compras de bienes suntuarios no logrará y que posiblemente el Gobierno deba encarar otros cambios que podrían respetar el pragmático esquema de pensamiento oficialista que rige la jefatura de Gabinete en la actualidad.

Una apuesta por parte de la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda es a acortar la diferencia que separa el dólar turista del blue. Hasta ahora, se generaba una fuerte demanda de dólares vía consumo con tarjeta de crédito y paquetes y pasajes aéconvictos incentivada por la profunda distancia que separaba un gasto financiado a $ 7,30 de los casi $ 10 que solía cotizar el dólar blue. Esto implicaba en los hechos un 37% de ahorro a la hora de obtener bienes y servicios con los plásticos bancarios, ecuación que implicó en 2013 un desembolso de casi u$s 10.000 millones equivalente al desembolso por la importación de energía. La hipótesis de Kicillof Co. es que si se achica la diferencia, si el dólar turista “empata” con el blue, entonces la percepción de “capitalizar el momento” y hacer consumos vía tarjeta de desacelerará. En el fondo, encareciendo esta vía de financiación se devalúa la moneda y, a la vez, se restringe aún más el acceso a un mercado cambiario donde el Banco Central se mueve a su antojo para realizar las transacciones de compra y venta de dólares, pero donde, en los últimas semanas, perdió a razón de u$s 150 millones por día.

La parte del final la dejamos para valores y salarios. Allí es donde el Gobierno tienen puesta la lupa. Si se devalúa un 30% el peso contra el dólar oficial (algo que ocurrió ayer con el ‘dólar turista’) entonces es posible que toda la economía ajuste hacia arriba valores y salarios. Pero si se hace por partes, primero el de bienes suntuarios, más tarde el turista, más tarde el de importación, más tarde el financiero, y por último el oficial, entonces es posible que el ajuste se haga en base a la suba de valores que proponen las expectativas inflacionarias. El Gobierno podría “ahorrarse” los costos de haber abandonado la actualización del dólar y haberlo utilizado de ancla inflacionaria.

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