Dólar Blue: Compra $17.67 Venta $18.12

24/11/2017 - 16:05 (Oficial: 17.690)

Archive for March, 2015

March 31 2015

El dólar blue bajó, el oficial volvió a subir y el BCRA compró más de …

El dólar blue perdía 11 centavos esta tarde y se vendía así a $ 12,68, después de dar a conocer una tendencia a la baja la semana pasada.

En tanto, el dólar oficial cerró a un centavo arriba a $ 8,82. El dólar ahorro se colocó en los $ 10,58 y el dólar turista o tarjeta, en los $ 11,91.

Así, la diferencia entre ambas cotizaciones se coloca en un 43,7%.

El contado con liquidación se colocaba en los  $ 11,77  y el dólar MEP en los $ 12,05.

Pero una de las noticias de la jornada fue que el Banco Central (BCRA) compró para engrosar sus reservas unos u$s 93 millones, según estimaron fuentes privadas del mercado.

Habla así de la segunda suma más alta de mes en cuanto a compras hechas por la autoridad monetaria, ya que el pasado 16 de marzo compró u$s 195 millones.

El volumen negociado fue de u$s 286,015 millones en contado y de u$s 303,50 millones en futuros.

La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan un tercio de las exportaciones argentinas, anunciaron hoy que a lo largo de la última semana (entre el 25/03/15 y el 27/03/15) las empresas del sector liquidaron la suma de u$s 202.269.805.

La suma es inferior a la de la semana pasada, cuando el sector liquidó u$s 247.847.368, aunque deben tenerse en cuenta el impacto de los feriados de lunes y martes. 

Además, el monto vendido desde comienzos de año hasta el 27 de marzo asciende a u$s 3.025.852.650, contra los u$s 4.429.466.511 acumulado al mismo período del año pasado. 

Tal como publica El Cronista en su edición de hoy, arrancó la cosecha y mientras el Gobierno aguarda la llegada de los sojadólares creen que el campo volverá a retener soja.

Los productores podrían estar tentados a volver retener soja, a la aguarda de mejores condiciones de venta.

En un análisis publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) creen que “es posible que muchos productores se vean tentados a retener su mercadería hasta finales de año”.

 

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March 31 2015

El dólar libre atraviesa un "feriado virtual" por la huelga

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March 31 2015

El super dólar suma tensiones a las economías del mundo

Hace casi un año que el dólar no para de aumentar, y si afloja su marcha unos días es apenas para tomar respiro. Entre mayo del año pasado y el 17 de marzo la divisa norte americano se apreció 25% frente a una canasta de monedas principales; contando sólo este año, la suba llega a casi 11%.

Las causas de la suba son simples, pero los efectos sobre las economías del mundo –incluida la del propio EE.UU.– y sobre las empresas podrían ser más impredecibles, dado el rol central del dólar en el sistema financiero mundial.

En gran medida, el dólar sube por fundamentos clásicas: se vuelve más atractivo que otras monedas dado que está ligado a una economía norte americano que hoy crece relativamente más que la de la mayoría de los países desarrollados. El FMI prevé para este año un 3% de alza del PBI, mientras Europa y Japón continúan estancados y los emergentes, China incluida, se enfrían.

A eso se suma la divergencia abierta entre el ciclo monetario de EE.UU. y de los otros bloques. La Fed está calculando cuándo aumentar las tasas de interés por primera vez en años. Y puso fin a las compras de bonos, o quantitative easing (QE), que a lo largo de un largo período implicaron la impresión de una gran cantidad de dólares. Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo inició una nueva campaña de QE (1 billón de euros a septiembre de 2016) y mantiene extraordinariamente bajas las tasas de interés, que en algunos casos ya han entrado en territorio negativo.

Japón además viene ampliando su plan de relajación monetaria y tasas bajas para estimular el crecimiento y pelear la deflación.

Ese cuadro contribuye al robustecimiento del dólar como refugio en los oleajes internacionales. Y como dijo Hyung Song Shin, del BIS, el dólar está tan imbricado en la infraestructura de la economía mundial que su robustecimiento implica, de hecho, un endurecimiento de las condiciones financieras globales.

Una moneda fuerte corresponde a un país fuerte, en el imaginario general y además en el idioma patriótico que siempre han usado al respecto los titulares del Tesoro.

Pero, en la práctica, el super dólar tiene potenciales efectos dañinos sobre la economía norte americano. Aunque EE.UU. no es una economía básicamente exportadora, muchas de sus empresas actúan fronteras afuera (más del 40% de la facturación de las firmas del índice SP 500 se hace en otros países). Compañías como Caterpillar, Procter y Microsoft han declarado últimamente caídas de facturación: traducidos a dólar, sus ingresos en monedas depreciadas, desde el real al rand, ahora son menores.

Para los consumidores de EE.UU. el dólar fuerte puede ser una celebración, dado que abarata los productos importados de su canasta. Además, si uno es un norte americano que hace turismo en Europa, el euro le costará US$1,10, mucho más conveniente que los US$ 1,25 de diciembre.

Del otro lado del Atlántico, la perspectiva comercial se invierte. Con el euro acercándose a la paridad con el dólar por primera vez desde 2003, los exportadores del continente arrivan mejor con sus bienes a EE.UU. En marzo, la compañía de logística UPS dijo al Wall Street Journal que sus despachos a EE.UU. desde Europa subieron más del 10% frente al 2014.

Los que menos tienen para festejar son los mercados emergentes, que también del cambio de expectativa de los inversores son golpeados por el desplome del valor de las materias primas.

El real cayó este año 15% frente al dólar, y la lira turca 12%, las dos monedas con peor actuación. Hasta países que están más pujantes como México y la India sufren presión sobre sus divisas.

En los últimos cinco años de extraordinaria relajación monetaria de los grandes bancos centrales, los países emergentes tomaron más deuda denominada en dólares. Las empresas emitían sus bonos en esa moneda dado que las tasas eran menores que las locales; del otro lado, había suficientes inversores con verdes y apetito para títulos de mayor riesgo y rendimiento. La estrategia funcionó mientras sus monedas estuvieron fuertes, pero ahora cuesta más obtener dólares para pagar o para refinanciar.

Entre 2009 y 2014, la deuda denominada en dólares del mundo en desarrollo, en forma de crédito bancario y bonos, pasó de US$2 billones a 4,5 billones, según el BIS, banco de los bancos centrales.

Ahora, mucho dinero de los inversores mira de nuevo a la Fed. Caen las inversiones de cartera y además la inversión directa (en minería, petróleo, etc.), como resultado de los menores valores de los commodities y de las menores expectativas de crecimiento. Los flujos de capital, según el IIF (el International Institute of Finance) cayeron de US$ 300.000 millones en 2012, su pico, a 270.000 millones en 2014. Se prevé una nueva caída, a US$246.000 millones, este año, antes a algún repunte en 2016.

A lo largo de la bonanza de la última década los contagios financieros procedentes de otros países emergentes brillaron por su ausencia, si se los compara con la crisis del Tequila, la de Asia de 1997 y la rusa de 1998. Sólo en 2008 la crisis global golpeó temporariamente a América Latina, destacó esta semana un informe de la Brookings Institution sobre perspectivas de la región. Según el think tank de Washington, con la desmejora de las condiciones económicas en varios países sistémicamente importantes como Brasil, Indonesia o Rusia, “el riesgo de contagio reaparece como amenaza subyacente”.

De todas formas, el aumento de las reservas internacionales en varios países es un dato que logra marcar diferencias frente al pasado, señalan ése y otros análisis.

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March 31 2015

El atraso del dólar oficial, según la AFIP

De récord en récord, sólo en los tres primeros del año la AFIP habrá vendido divisas por unos US$ 1.400 millones, pese a que nunca satisface por completo la demanda de los compradores. Eso ya equivale al 46% de todas las transacciones que autorizó a lo largo de 2014.
El número dice unas cuantas cosas juntas. Entre ellas, la más obvia es el fuerte crecimiento de la demanda de billetes color verde que, cualquiera sea forma como se lo mire, quiere decir escaparle al peso y al deterioro que la inflación le provoca al valor de la moneda nacional y, en consecuencia, a los ingresos de la gente. Nada que el Gobierno reconozca.
Otra, tampoco admitida, es que el dólar oficial está barato si no regalado comparado con otros valores de la economía, lo cual deja al descubierto el notorio retraso del tipo de cambio. Y la siguiente es una pregunta: ¿no habría sido mejor darle un destino más productivo a los US$ 4.350 millones que se han ido desde enero del año pasado?
Los 1.400 millones del primer trimestre equivalen a cinco meses de importaciones de gas y combustibles, según las últimas cifras del INDEC. Y salieron, naturalmente, de las debilitadas reservas del Banco Central.
En su afán por descomprimir la presión sobre el blue, el Gobierno ha creado también una mini bicicleta muy rentable para algunos ciclistas: comprar en la AFIP y trascartón promover en el paralelo deja hoy un 44%. Pero ninguna de las cosas que pasan tiene cura, dado que ya no es posible cerrar esa ventanilla sin armar un gran batifondo cambiario.
Obviamente, peores serían las instancias si todo fuese liberado con el actual valor del dólar oficial. De este sistema hablan algunos postulantes cuando mentan la posibilidad de levantar el cepo cambiario; es el más mediático, aunque no el único ni mucho menos el de mayor relevancia económica.
En la segunda categoría se introduce la fuerte restricción a la venta de divisas para importaciones, la mayor parte imprescindibles, apurada justamente por la estrechez de la caja del Banco Central. Así el INDEC de Axel Kicillof se empeñe en negarla, la recesión impacta en la caída de las compras al exterior, pero es imposible entender el derrumbe del 25% de febrero y los quince meses consecutivos en baja sin el considerable peso del otro cepo cambiario.
La cuestión es que las trabas a las importaciones le pegan directo a los ciclos productivos y, de seguido, a las exportaciones. Para que se entienda mejor lo que esto quiere decir, vale un solo dato: la Argentina es un país cada vez más dependiente de los bienes e insumos del exterior, incluso más dependiente que en los denostados años 90. Y cuesta encontrar, entonces, dónde está la sustitución de importaciones que pregona Kicillof.
Así no sea la única explicación, el mismo atraso cambiario que descubre la creciente demanda de divisas en la AFIP descoloca las exportaciones o, dicho de otra forma, vuelve poco atractivo recibir pesos al desvalorizado dólar oficial mientras los costos marchan a otra velocidad. Con menos espaldas financieras, el crujido de las economías regionales da prueba del desajuste.
El economista Nicolás Dujovne ha puesto ese proceso dislocado en cifras. En 2011, antes al cepo, las exportaciones ascendieron a US$ 84.000 millones y en 2015 no llegarán a 60.000 millones. Pero si hubieran crecido al 5% anual, este año deberían situarse en US$ 102.000 millones.
Casi ni hace carencia decir que son los errores de la política económica oficial los que han generado semejante inconveniente, con un doble agravante. La Argentina pierde dólares en cantidad del lado de las exportaciones –los únicos disponibles– cuando más los precisa y, encima, al Gobierno no se le ocurrió mejor salida que cerrar importaciones para cuidar reservas escasas. Obviamente, está ante una encerrona autogenerada.
Pariente directo de la estrechez son además las limitaciones que ha impuesto a la transferencia de utilidades y dividendos al exterior, que desalientan las inversiones y el ingreso de divisas. Adentro de ese corralito ya habría US$ 10.000 millones.
Kicillof ha dicho que “si hacemos una emisión (de deuda) será para brindarle una señal al mercado en el manejo de las expectativas, más que por una necesidad financiera”. En su esquema cabe pagar una tasa de interés del 7,5 al 8,5%.
Por menear la alternativa de salir a tomar deuda en dólares, el ministro reprendió al jefe del Banco Central, Alejandro Vanoli. Pero el modo como él mismo lo ha hecho no solo deja abierta esa puerta sino que, también, la pone en función de “las expectativas”, lo cual equivale a admitir nada menos que la posibilidad de presiones cambiarias. No parece la mejor señal a los benditos mercados.
Y la tasa de interés en la que Economía piensa supera hasta en tres puntos y medio a una emisión reciente de Colombia. Mucho, para el caso de que los últimos fallos del juez Thomas Griesa no hayan clausurado ese camino.
Cepos de todos los colores, atraso cambiario y diferencia cambiaria, caída vertical de las exportaciones, repliegue de inversiones y un viento de cola que se ha puesto de frente pintan hoy el panorama externo que le aguarda al sucesor de Cristina Kirchner. Más el resto, desde después.
Dice Gastón Rossi, de la consultora LCG: “Con reservas escasas y tipo de cambio retrasado, va a serle imposible al nuevo gobierno levantar el cepo de inmediato. Solo podrá hacerlo con un plan global articulado en varios niveles, donde haya un valor del dólar oficial que luzca razonable y sostenible, capaz de desalentar las compras en el mercado blue”.
En el mientras tanto, Cristina continúa atornillando a Kicillof como vicepresidente en la fórmula oficial. Y la evidencia, según algunos analistas, fue que en la última cadena le cedió la palabra, algo inusual en ella.
Pero bien analizado el premio no fue que se diga grande. El ministro anunció subsidios a la compra de garrafas para más de dos millones de hogares: por si se desconoce, hace tiempo que las garrafas son consideradas el gas de los pobres y la carencia de gas por redes en las capas más postergadas es otra muestra de cómo fue usada la plata a lo largo de una era abundante en plata.

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March 31 2015

El dólar oficial USD cotiza 8.8194 ARS. March 31, 2015 at 11:01AM

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