Dólar Blue: Compra $17.55 Venta $18.1

24/07/2017 - 16:05 (Oficial: 17.900)

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March 31 2014

El ladrillo compite con el dólar como refugio de valor

En tiempos en que todos en el país hablan del dólar como una forma de proteger el poder adquisitivo de la moneda, aparece otro dato que refleja la idiosincrasia de los argentinos a la hora de encontrar un destino redituable para sus pesos: casi la mitad de lo que se construye en la Argentina tiene destino de inversión, un fenómeno que no ocurre en otros países.

Este resultado estadístico surge de un estudio del Grupo Construya, en el que encuesta a empresarios del sector. Allí se concluye que, al igual que el dólar, el ladrillo continúa estando en el imaginario argentino como un gran refugio de valor ante el impacto de la inflación y como lo primero que se viene a la mente a la hora de invertir.

Pedro Brandi, presidente de Grupo Construya, que reúne a las empresas de materiales para la construcción más importantes del país, dice que está demostrado que históricamente los ladrillos son una inversión estable y segura. “Lo hemos comparado con la tasa de interés en dólares, la tasa de interés en pesos, acciones y dólar conservados en la caja fuerte, y en todos los casos lo que se ve es que a largo plazo los inmuebles ganan rentabilidad”, comenta el directivo.

Este estudio, elaborado entre el 1° y el 30 de noviembre de 2013 y del cual participaron 592 profesionales del sector de todo el país, muestra que 45% de la construcción va a parar a una inversión; 30%, a utilización propio; 14%, a ampliación o refacción de la vivienda propia. En tanto, un 10% de los encuestados “no conoce” o “no contesta”.

Según explica Brandi, otra de las fundamentos que influye en el escenario local para que los inmuebles tomen en el largo plazo más valor es que, al haberse producido un boom de la actividad, cada vez queda menos superficie apta para construir, por lo que el valor de la disponible se incrementa.

Para el director de Estrateco Constructores, Pablo Lara, cuando el horizonte de planeamiento desaparece en la Argentina, crece representativamente el interés por atesorar dólares, dado que funcionan muy bien como refugio de valor. “Pero cuando los escenarios del tipo «aquí y ahora» se superan, o, dicho de otra forma, el horizonte vuelve a despejarse, queda a la vista que es mucho más rentable apostar a los inmuebles”, afirma este economista.

También de cuestiones propias del mercado inmobiliario local, entre los motivos de este comportamiento está la carencia de crédito hipotecario, lo que hace que pocos puedan acceder a la compra con destino de vivienda propia y, así mismo, impide que el valor de las propiedades baje, como pasa en la mayoría de los países en los que se da un auge de construcción como el que vivió la Argentina en la última década.

A partir de 2003, la recuperación inicial y el sostenido proceso de crecimiento que vivió el sector de la construcción tuvo una característica especial y distintiva con relación a ciclos anteriores: la ausencia casi total de financiamiento hipotecario como instrumento dinamizador. En esta última década fue el capital propio el principal instrumento de financiación.

En mercados desarrollados con alta participación de la financiación hipotecaria, cuando la economía ingresa en recesión, generalmente los valores de los activos inmobiliarios ajustan a la baja, dado que se desencadena un proceso de liquidación de activos inmobiliarios. En cambio, aquí eso no ocurrió. “Cuando las condiciones macroeconómicas o la operatoria normal del mercado se vieron trastocadas, los dueños decidieron disminuir la oferta de inmuebles en venta antes que tomar caídas en el valor del metro cuadrado -dice Lara-. Esto se reflejó claramente en la caída del número de escrituras.”

O sea, los dueños prefirieron aguardar a que cambiara el contexto, antes a tener que tomar importantes rebajas de valor, lo cual hubiera tenido un impacto negativo en su patrimonio. Esto es algo atípico. El cambio en la forma de financiamiento de la inversión en construcción observado en la última década, como contrapartida, dio lugar al crecimiento del mercado de viviendas en alquiler.

Salarios y valores

El atractivo que generó el real estate en los últimos años permitió un aumento casi sistemático del valor del metro cuadrado en dólares, pero el promedio de los salarios evolucionó por debajo, lo que redujo la capacidad adquisitiva del conjunto de los asalariados en términos de metros cuadrados. La reducida oferta hipotecaria y las dificultades para calificar, producto de la diferencia entre ingresos y valor del metro cuadrado, hicieron que una gran porción de la población se volcara al mercado del alquiler.

Juan José Cruces, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, opina que, ante la carencia de confianza en la moneda y en instrumentos de inversión tradicionales, desde 2002 los argentinos se han refugiado en los inmuebles, un derecho de propiedad que ha sido respetado en los últimos 38 años. “Adicionando la ayuda de las bajas tasas de interés internacionales, los valores de los inmuebles desde 2002 han más que duplicado los valores en dólares de la época de la convertibilidad”, señala el académico.

Además han subido mucho más que los salarios, lo que influyó para que haya cada vez más inquilinos y, por lo tanto, más gente que quiera invertir en inmuebles. Un departamento de 60 metros cuadrados a estrenar costaba 45 meses de sueldo de un persona de poca edad profesional de una compañía de primera línea en el promedio de 1976-2001; mientras que ahora cuesta 74 meses (62% más).

De todas formas, Cruces advierte que el cepo cambiario perturbó el balance que había en el mercado hasta 2011 y alertó a los inversores de que la expectativa de que los valores aumentarían indefinidamente no se va a materializar. “La gente ha confundido la seguridad jurídica de los inmuebles con la seguridad de que los valores siempre aumentarán”, agrega Cruces.

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August 28 2012

El ‘dólar ladrillo’ para la venta de inmuebles usados ya roza los $ 6

La paciencia de muchos dueños de inmuebles comienza a tener un límite y, como no ocurría hasta hace pocas semanas, de a poco comienzan a ver con mejores ojos la posibilidad de recibir pesos por la transacción. La situación ya se daba con aquellos dueños con urgencias por promover su departamento usado, aunque ahora se suman quienes contaban con menos apuro en otro momento, pero que hoy ya se sienten más presionados por el paso del tiempo sin concretar la venta.

Este cambio de tendencia, que apenas se empieza a dar, se origina ante la imposibilidad de los vendedores de encontrar compradores con dólares en mano. Así, y dependiendo del apuro que posean por hacerse del dinero, toman que la transacción se realice en moneda local.

Pero la mayor particularidad en este sentido es el valor al que se realiza la conversión. Hace tan sólo dos meses, El Cronista había consignado que la pesificación en el mercado inmobiliario tocaba los 5,60 pesos.
De todas formas, el “dólar ladrillo” mostró una evolución relevante a lo largo de los últimos dos meses. Hoy, los compradores toman cerrar las transacciones con techos de hasta $ 5,80.

Este crecimiento está directamente relacionado con dos cuestiones. La primera, que a los interesados en obtener el inmueble se les hace imposible tomar dólares en el mercado oficial –donde la divisa tocó el viernes los $ 4,65, más barato que el “dólar ladrillo”, aunque inaccesible–, mientras que el dólar blue cerró en 6,42 pesos.

Así, la pesificación de los dueños incluso termina hasta apareciendo como un buen negocio para quienes no describen con los dólares.

“Existen gente que hace más de tres meses que tiene en venta su casa y muchos de ellos precisan concretar la operación. Tal vez, antes entendían que valía la pena aguardar para recibir dólares, pero la realidad muestra que la situación cambiaria es cada vez más cerrada. Ante esto, toman los pesos, pero a un valor superior al oficial de modo de no salir perdiendo en caso de un alza en su cotización”, explicó Ricardo Vinelli, de Vinelli Inmobiliaria.

Para ellos, el dólar es una moneda de refugio y al no poder acceder a la moneda buscan la forma de resguardar su dinero.

Estas variables, incluso, cambiaron las políticas de negociación en la compra de inmuebles.

Desde ya, continúa vigente el regateo sobre el valor final de los departamentos, aunque ahora el eje central está puesto justamente en la cotización que se le impondrá al dólar. Siguiendo las normas generales, el valor base ahora es de $ 5,60, mientras que los $ 5,80 se transformaron en el nuevo techo.

“Todo depende de las necesidades de ambas partes”, expresó Juan Ignacio Mel, de Mel Propiedades.

En el extremo contrario se encuentran los interesados en comprar una vivienda y que sí tienen en mano los dólares necesarios para poder comprar en esa moneda.

En estos casos, tientan a los vendedores con ese anzuelo, aunque “son capaces de lanzar ofertas por hasta un 30% menos de lo que se pide originalmente”, afirman los operadores inmobiliarios. Lo cierto es que, aunque no en los niveles en los que arrancan los interesados en comprar, los tenedores de dólares logran algunos beneficios que logran llegar a lograr a un descuento de hasta el 15% por sobre el valor real.

Artículo Original: Link

August 27 2012

Argentina: el dólar ladrillo para la venta de propiedades

La paciencia de muchos dueños de inmuebles comienza a tener un límite y, como no ocurría hasta hace pocas semanas, de a poco comienzan a ver con mejores ojos la posibilidad de recibir pesos por la transacción. La situación ya se daba con aquellos dueños con urgencias por promover su departamento usado, aunque ahora se suman quienes contaban con menos apuro en otro momento, pero que hoy ya se sienten más presionados por el paso del tiempo sin concretar la venta.
Este cambio de tendencia, que apenas se empieza a dar, se origina ante la imposibilidad de los vendedores de encontrar compradores con dólares en mano. Así, y dependiendo del apuro que posean por hacerse del dinero, toman que la transacción se realice en moneda local.
Pero la mayor particularidad en este sentido es el valor al que se realiza la conversión. Hace tan sólo dos meses, El Cronista había consignado que la pesificación en el mercado inmobiliario tocaba los 5,60 pesos.
De todas formas, el “dólar ladrillo” mostró una evolución relevante a lo largo de los últimos dos meses. Hoy, los compradores toman cerrar las transacciones con techos de hasta $ 5,80.
Este crecimiento está directamente relacionado con dos cuestiones. La primera, que a los interesados en obtener el inmueble se les hace imposible tomar dólares en el mercado oficial –donde la divisa tocó el viernes los $ 4,65, más barato que el “dólar ladrillo”, aunque inaccesible–, mientras que el dólar blue cerró en 6,42 pesos.
Así, la pesificación de los dueños incluso termina hasta apareciendo como un buen negocio para quienes no describen con los dólares.
“Existen gente que hace más de tres meses que tiene en venta su casa y muchos de ellos precisan concretar la operación. Tal vez, antes entendían que valía la pena aguardar para recibir dólares, pero la realidad muestra que la situación cambiaria es cada vez más cerrada. Ante esto, toman los pesos, pero a un valor superior al oficial de modo de no salir perdiendo en caso de un alza en su cotización”, explicó Ricardo Vinelli, de Vinelli Inmobiliaria.
Para ellos, el dólar es una moneda de refugio y al no poder acceder a la moneda buscan la forma de resguardar su dinero.
Estas variables, incluso, cambiaron las políticas de negociación en la compra de inmuebles.
Desde ya, continúa vigente el regateo sobre el valor final de los departamentos, aunque ahora el eje central está puesto justamente en la cotización que se le impondrá al dólar. Siguiendo las normas generales, el valor base ahora es de $ 5,60, mientras que los $ 5,80 se transformaron en el nuevo techo.
“Todo depende de las necesidades de ambas partes”, expresó Juan Ignacio Mel, de Mel Propiedades.
En el extremo contrario se encuentran los interesados en comprar una vivienda y que sí tienen en mano los dólares necesarios para poder comprar en esa moneda.
En estos casos, tientan a los vendedores con ese anzuelo, aunque “son capaces de lanzar ofertas por hasta un 30% menos de lo que se pide originalmente”, afirman los operadores inmobiliarios. Lo cierto es que, aunque no en los niveles en los que arrancan los interesados en comprar, los tenedores de dólares logran algunos beneficios que logran llegar a lograr a un descuento de hasta el 15% por sobre el valor real. Cronista

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