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May 15 2013

"Si la empresa trabaja en blanco el dólar ‘blue’ no existe"

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Ámbito Industrial + Pymes

“Si la compañía trabaja en blanco el dólar ‘blue’ no existe”

• ENTREVISTA A PABLO REALE, PRESIDENTE DE CAMIMA

Empresario pyme, Pablo Reale se relaciona diariamente con la pasión por su compañía y por la representación de los intereses de los industriales como presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA). El industrial-dirigente analizó la actualidad del aparato productivo y explicó que si bien no se observa la retracción del año pasado, “existen un inconveniente de expectativas” entre los empresarios en donde influye “el año electoral”.

El además vicepresidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) indicó que la pérdida de competitividad “es un inconveniente” para las pymes y que su corrección no pasa sólo por el tipo de cambio. En ese sentido, afirmó que si una compañía funciona dentro de la economía formal, el dólar “blue” “no existe” y que los insumos importados se pagan al tipo de cambio del Banco Nación.

Periodista: ¿Cómo estudia el momento de la industria?

Pablo Reale: En nuestro sector en general existen un inconveniente de expectativas; digamos que si vamos a casos puntuales la heterogeneidad del sector metalúrgico hace que haya situaciones dispares. La realidad es que no existen inconvenientes graves. No está pasando lo que se vio el año pasado en cuanto a retracción de horas extras y caídas de turnos, pero existen un inconveniente de expectativas que está afectando la inversión. Entonces, se da una situación contradictoria dado que me pasa que existen gente que me dice que le está yendo “bien”, y cuando le pregunto cómo ve la situación del país, me dice “mal”. Me parece que influye mucho el año electoral, donde a los industriales nos instalan muchos temas que son de la agenda mediática.

P.: ¿Pero existen un tema de costos que está mellando la competitividad?

P.R.: Es que para las pymes la competitividad es un inconveniente. Es un tema sobre el que existen que ocuparse. Desde la visión político un proyecto de país industrial es el que se está llevando adelante, aún cuestionando un montón de aspectos, pero desde la visión gremial en CAMIMA estamos para tutelar intereses y impulsar el desarrollo de la industria. Vivimos corriendo detrás de una agenda que nos imponen y los dirigentes muchas veces abonamos eso. Pero existen que trabajar con los temas que nos importan como, por ejemplo, la cuestión impositiva, que es una vieja demanda nuestra.

P.: ¿El tipo de cambio está atrasado?

P.R.: La pérdida de competitividad no pasa solamente por la apreciación o no del tipo de cambio. Una cuestión difícil son las paritarias. Cuando mirás la evolución del salario, de los valores y de los costos te das cuenta de que la industria está absorbiendo gran parte de esos incrementos, no los está trasladando a valores, no somos formadores de valores.

P.: ¿El dólar “blue” impacta en los costos?

P.R.: Impacta en las expectativas. Si trabajás en el marco de una economía formal no existen inconveniente. Yo cotizo en dólares y facturo en pesos y compro cosas que son importadas y la lista está en dólares, pero la conversión es al tipo de cambio del Banco Nación.

P.: ¿No existen un dólar celeste para la industria?

P.R.: No, para nada. Dado que cuando estás en blanco el “blue” no existe. Ahora el inconveniente que trae el “blue” es sobre las expectativas dado que el empresario está asustado dado que sufrió muchas veces. Hoy por hoy el “blue” no se está convalidando en la industria, pero uno no conoce si eso va a pasar.

P.: Más allá del trabajo interno de las pymes, ¿carencia avanzar en temas de infraestructura y energía?

P.R.: Vos tenés lo que la compañía debe hacer internamente; en ese sentido se está trabajando mucho y existen instrumentos y herramientas muy interesantes. En la actualidad, si bien existen una gran oferta desde el sistema científico-tecnológico, las empresas innovan constantemente, pero lo hacen con recursos propios. Entonces existen una gran cantidad de necesidades de soporte a la innovación, pero no termina de formar una acción legal y no se encuentra con la oferta. Creo que uno de los logros de estos últimos diez años es la recuperación del sistema científico-tecnológico y de la educación técnica y de las universidades, pero para que se refleje en lo interno de las empresas existen que hacer esa demanda. Desde CAMIMA estamos trabajando para lograr que se encuentren la oferta de herramientas y la demanda de las pymes.

P.: ¿Qué otras dificultades contraponen?

P.R.: Otros inconvenientes son los costos financieros totales y la logística, que está carísima. En lo que hace a líneas de inversión hoy la Sepyme tiene muchas herramientas que te ayudan en lo crediticio; también tenés las sociedad de garantías como Garantizar y Fogaba, que están funcionando bien. Ahora lo que sucede es que cuando tenés que invertir caés en los bancos y pagás unos costos que son exorbitantes. El otro tema es que ha habido un alza de servicios considerable. Todo eso va erosionando la competitividad y esto no se corrige sólo con el tipo de cambio. Por eso me parece que la solución no es la devaluación, dado que la termina pagando el bolsillo de quien trabaja y la caída del consumo sería dramática. Además está la cuestión del personal, que es un tema gravísimo dado que continúa la industria del juicio; también, las ART son carísimas. Es un gran desaliento a la toma de personal.

P.: ¿Continúa sin haber financiación?

P.R.: Desde el Estado existen herramientas, pero por ejemplo los créditos del Bicentenario no logran para todos. Aparte si vas al banco y tenés una compañía medio golpeada, no calificás. Entonces te ayudan las sociedades de garantías; el inconveniente es que caés en el circuito comercial.

P.: ¿No ayudó la línea del BCRA?

P.R.: No se sintió dado que es poco. También vas al banco y te extorsionan con las relatas, las tarjetas y las cuenta sueldo. Para corregir esto es momento de tener una nueva ley de entidades financieras, ya que la actual viene de un período muy triste y no responde a este proyecto de país, y avanzar en una reforma tributaria.

P.: Aunque se pensaba que este año se iba a aliviar la situación, Moreno volvió a trabar importaciones…

P.R.: Es una situación que se replantea por los niveles de actividad, en la medida en que existen presión sobre la oferta del exterior y estás en un proceso en que no te querés endeudar, no me parece mal que sigan frenando. El inconveniente es que se están trabando todas las cosas; por eso considero que existen que trabajar más en el aspecto técnico dado que existen que saber qué es lo que se está trabando.

Entrevista de Guillermo Gammacurta

Artículo Original: Link

May 8 2013

Pronostico del dolar: ¿Cuanto va a valer el dolar blue?

La siguiente es una opinión técnica del futuro de la cotización del dólar blue según el economista Carlos Maslatón, post que publicara en su cuenta pública de facebook.

dolar-blue (2)

Se ha logrado hace instantes el primer escalón favorecido desde estas columnas, para la relación de cambios peso de papel-dólar negro de los EE.UU., o sea el nivel de 9,42 donde coincide el mismo tamaño de la subida desde 7,55 a 8,82 sumado al piso reciente de 8,15. Al encontrarnos en desarrollo de onda 3 de 3 de 3, tal extensión es insignificante y seguramente buscaremos los 10,20 pesos de forma muy rásolicite coincidente con el 1,618 de la distancia existente entre 7,55 y 8,82 más 8,15. Si fracasara como resistencia 10,20 seguidamente volaríamos -algo muy típico de las monedas de papel de circuito cerrado como lo es el peso argentino desde el 2011- rumbo a 11,45 (2,618 de extensión de fibonacci) y hasta inclusive hacia 13,53 (4,236 de fibonacci).

En mi opinión, los economistas del país continúan absolutamente desubicados tratando de explicar un fenómeno para el que, su ciencia estática, no les brinda solución y menos herramientas de predicción. Continúan creyendo que esto es consecuencia de la emisión monetaria del Banco Central la que, es fuerte, pero de ningún modo justificadora de semejante depreciación del peso. Lo que ocurre en el país es que nadie desea tener pesos en su poder, simplemente dado que ha dejado de ser una moneda al no poder cambiarse libremente y sin autorización anterior por otras. Así, lo que ocurre es que se acelera a altísima velocidad la circulación del dinero y que la demanda tiende a cero.

Sí, señores, están dadas las condiciones para la hiperinflación en la cual, contrariamente a lo que se cree, el empapelamiento viene más tarde de la subida de valores y es una medida gubernamental de emisión que va atrasada respecto del movimiento ascendente de los valores del mercado, dólares o mercadería. Las medidas de Moreno, Kicillof, Feletti y otros dementes adoptadas en 2011 les están estallando en sus caras. Estos sujetos tienen más chance de voltear al propio gobierno que las manifestaciones contra la reforma judicial en curso por parte de la oposición política. El mercado gobierna el mundo, aunque se lo trate de anular, la política y la cultura de la ideología son su consecuencia y no la causa del mercado. Este fin de semana el oficialismo deberá, simplemente, decidir en qué nivel de dólar pasa a hacer billetes de 500 y 1000 pesos.

 

January 2 2013

¿Qué va a pasar con el dólar en 2013?

Cuando hablamos de la divisa norte americano y lo que podría pasar con ella de aquí en más, lo hacemos siempre referido al peso argentino, por lo cual, a fin de relatas, estamos hablando más de los potenciales movimientos que podría tener este último en función de las distintas variables que lo influencian: la inflación, el comercio internacional y, como novedad desde octubre de 2011, las limitaciones cambiarias (cepo) implementadas por el gobierno local.

Pero hagamos primero un poco de historia para saber de dónde venimos, y poder después aventurar dos escenarios futuros para los próximos 12 meses en función de las expectativas reinantes en este nuevo año que se encuentra aún en pañales.

Historia del peso argentino

El peso se convirtió en la moneda nacional de la República Argentina en el año 1992, cuando reemplazó al vapuleado Austral, protagonista de la hiperinflación que dictaminó la suerte del gobierno de Raúl Alfonsín en ese entonces. Además fue conocido como peso convertible debido a su paridad con el dólar, que se extendió hasta la modificación a la ley de convertibilidad que ocurrió al estallar la crisis de 2001 que determinó la salida de ese modelo un año más tarde.

Pero remontándonos a sus orígenes, es interesante rememorar que el peso convertible comenzó a circular el 1º de enero de 1992 bajo la llamada Ley de Convertibilidad de 1991 (ley nº 23.928). En sus comienzos, cada peso equivalía a 10.000 australes de ese momento. A partir de allí y hasta el 7 de enero de 2002, tuvo un valor monetario igual a 1 dólar norte americano por peso.

El modelo de convertibilidad tuvo éxito en contener el incremento de valores que amenazaba con destruir la economía, y en sus primeroS años logró generar crecimiento económico e incluso deflación de valores. Ya en el segundo mandato de Carlos Menem, la desocupación y la destrucción de la industria nacional produjeron el agotamiento del modelo, que alcanzó su clímax a lo largo de la presidencia de Fernando De la Rúa, con las tristes instancias renombradas por todos.

A partir de la derogación parcial de la Ley de Convertibilidad bajo el gobierno de Eduardo Duhalde, el peso argentino llegó a perder las tres cuartas partes de su valor frente a la moneda norteamericana, cayendo el 25 de marzo de 2002 al piso de 4 unidades por dólar.

A partir del 2003 y bajo el gobierno de Néstor Kirchner, el peso pudo obtener de vuelta terreno e incluso el Banco Central tuvo que participar en varias veces para que el dólar no perdiese relevancia frente al mismo, situación que se revirtió a lo largo de el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. El cepo cambiario que tuvo nacimiento en octubre del 2011 produjo (también del aceleramiento en la devaluación del tipo de cambio nacional) un efecto “desdoblamiento” que hizo que actualmente existan por lo menos 9 tipos de cambio distintos que es menester tener en cuenta según la operación a realizar.

Efecto desdoblamiento y diferencia cambiaria Más allá de la multiplicidad y complejidad de los distintos tipos de cambio existentes, el público en general suele fijarse en dos: el oficial y el paralelo, que después de valer prácticamente lo mismo en la última década, ha producido en la actualidad un efecto desdoblamiento que además tiene su historia reciente.

El dólar oficial se encuentra en estos momentos en valores máximos históricos cercanos a los 5 pesos, después de haber acelerado el gobierno su ritmo devaluatorio en los últimos 2 meses del año pasado. El paralelo (que no opera en mercados regulados y por lo tanto su cotización es muchas veces difícil de determinar) tuvo un pico de 6,90 pesos en el mes de Julio de 2012, para después hacer piso en los 6,30 y desde ahí rebotar hasta niveles de 6,70 en la actualidad. La diferencia entre ambos alcanzó su máximo en aquel entonces (53%), con un dólar oficial en 4,50 pesos. Actualmente, la misma se encuentra en torno al 35%. Con estos datos cuantitativos sobre la mesa, veamos ahora los dos escenarios probables para 2013 referente al futuro inmediato del peso frente al dólar.

Primer escenario: “Devaluación por goteo”

En el presupuesto 2013, el gobierno prevé un dólar oficial promedio de 5,10 pesos, pero además proyecta una inflación del 10,8% para el mismo período, con lo cual podemos tener una idea de cuán “realista” puede ser dicho pronóstico.

Variados analistas, entre los cuales me incluyo, creen que el Gobierno podría pisar el acelerador en este frente y llevar la cotización de la divisa norte americano a $5,70 para diciembre de 2013 (11% más que lo que figura en el presupuesto). Este aumento sería, de todas formas, progresivo o “por goteo”, digamos de 7 centavos (1,40%) por mes.

Si las cosas salen bien, quizá la devaluación oficial podría incluso ser menor y apuntar a un objetivo intermedio de $5,50 para fin de año, pero esto podría depender además de lo que suceda con la crisis en Europa (fundamentalmente en España) a lo largo de este año que recién comienza.

Si tomamos como dada esta hipótesis de comportamiento por parte del Gobierno, lo que nos queda dilucidar es qué hará el “mercado” respecto a ello.

Podríamos arriesgar que si el gobierno tiene la suficiente “espalda” y tranquilidad como para imponer sus condiciones, lo hará en un contexto de crecimiento económico mayor al de 2012 (aunque, seguramente, menor al de 2011), y por lo tanto la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo tendería disminuir desde el 35% actual. Esto podría tener más sentido aún si el Gobierno decide en algún momento continuar con la flexibilización del cepo cambiario , más allá de que parece difícil pensar que dicha restricción en la compra de dólares pueda relajarse demasiado en el corto plazo.

Si suponemos un diferencia del 25% (siempre bajo los supuestos de este escenario de “devaluación por goteo”), entonces estaríamos hablando de un dólar paralelo apenas por encima de los 7 pesos para diciembre del 2013.

Segundo escenario: “Devaluación forzosa o de mercado”

En esta segunda hipótesis de máxima, el “parate” que se experimentó en gran parte de 2012 se agudiza y crece la desconfianza hacía la administración financiera de la actual dirección. Situaciones externas adversas (¿Fondos buitres?, ¿Deceso de Hugo Chávez?, ¿Encontronazos comerciales con Brasil?) hacen que el dólar paralelo se dispare y la diferencia con el oficial marque nuevos máximos, así el volumen operado en el mercado informal de cambios (hoy insignificante) aumenta exponencialmente al querer el público hacerse de billetes “verdes” como única forma de proteger su dinero frente a una inflación real que amenaza en convertirse en una híper.

La prueba de pesificar la economía fracasa y las variables contempladas en el presupuesto 2013 quedan absolutamente desactualizados antes al primer semestre del mismo año, al ritmo de un dólar que supera los 8 pesos mientras se acerca al techo “psicológico” de los 10. Demás está decir que este escenario catastrófico además traería una crisis de gobernabilidad muy fuerte y, ante la carencia de alternativas en la oposición, un relevante aumento de la tensión social y la vuelta de los fantasmas de 2001.

Conclusión

Hemos repasado la historia del peso convertible desde sus comienzos para trabajar después con dos hipótesis de máxima, buscando adelantarnos a lo que pueda llegar a ocurrir a partir de visualizar la suerte de la economía local en función de lo que suceda con el tipo de cambio y la inflación, principales determinantes del “humor” y el grado de conformismo del bolsillo de la gente.

Para ello, hemos dejado de lado juicios políticos para concentrarnos en los eventos futuros y sus instancias: en el primer caso el barco (con todas sus imperfecciones, filtraciones y desperfectos) continúa su rumbo y eso permite a las autoridades profundizar el modelo, mientras que en el segundo escenario se experimenta una nueva discontinuidad que pone al país en el terreno de lo desconocido y del salvase quien pueda, una vez más. Un inversor responsable (o, mejor dicho, un individuo común y corriente que posee unos ahorros y desea defenderlos de la pérdida de poder adquisitivo) debería asignarle probabilidades de ocurrencia a los escenarios planteados y distribuir su dinero en función de lo analizado.

A grandes rasgos, lo planteado sería algo así: si yo pienso que la probabilidad de ocurrencia del escenario 1 es del 70% y la del 2 es del 30%, entonces deberá encontrar inversiones en pesos para el 70% de mis ahorros que superen el 15/18% de devaluación que contiene el mismo, mientras que el otro 30% deberían ir a la compra de dólares. Si, por el contrario, estimo que las relaciones son inversas (30% para el escenario 1 y 70% para el 2), las asignaciones además deberían serlo.

Jugarse al 100% en una u otra logra traer grandes ganancias y además importantes pérdidas, y ello debe ser tenido en cuenta por cualquier inversor que posea un alto grande de aversión al riesgo. Este sería el segundo mayor riesgo (el primero es paralizarse y no hacer nada).

Será, a fin de relatas, el devenir de los próximos meses lo que nos vaya dando la razón o no una vez tomada la decisión; como sucede en la mayoría de los ámbitos de la vida donde tenemos que operar con información imperfecta sobre un futuro incierto.

No obstante ello, mientras mayor sea el número de herramientas y distinciones que podamos incluir en nuestro análisis, mayores serán además las probabilidades de éxito. Les deseo un próspero 2013 de inversiones para todos..

Artículo Original: Link

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